mayo 18, 2010

EL PRECIO DE LA LIBERTAD (o el encuentro del cine con el teatro)

EL ESTRENO TUVO LUGAR EL 16 DE JULIO, 18:30 HRS. EN EL PALACIO NACIONAL DE LA CULTURA. LA PRESENTACION ESTUVO A CARGO DE JAVIER PAYERAS, ESCRITOR Y COORDINADOR DEL PROYECTO CREA, PATRICIA CIFUENTES LEYO LAS PALABRAS QUE LA ACTRIZ CARMEN SAMAYOA ENVIO DESDE EL SUR DE FRANCIA, Y LA PONENCIA INTRODUCTORIA CORRIO A CARGO DE TANIA PALENCIA, POETA. ASISTIERON 250 PERSONAS, ENTRE EMBAJADORES, ARTISTAS Y NOVELISTAS MARGINALES, FAMILIARES DE LA ACTRIZ Y DEL REALIZADOR, CINEASTAS, POETAS, GENTE DE TEATRO Y GENTE COMUN Y CORRIENTE (COMO SI LAS OTRAS NO LO FUERAN...).

DOS IMAGENES PREVIAS AL ESTRENO. 15 MINUTOS DESPUES, EL PATIO DEL PALACIO ESTABA LLENO...

Dificil escribir unas lineas cuando lo que quisiera es estar ahí con ustedes. Difícil porque este "Precio de la Libertad" me alborota la cicatriz del exilio y me remueve la herida de la injusticia. Hace treinta años salí de Guatemala, apresurada, asustada y con el monedero vacío. Los años han reducido mi precipitación, ciertos miedos están lejos de mi entorno, otros ya no me asustan, pero el monedero, el monedero sigue estando vacío. Si al amor y a la salud que la vida me sigue brindando, se le sumara el dinero que me sigue escaseando, tengan por seguro que estaría ahí, descubriendo en su compañîa este nuevo experimento de Sergio Valdés. Pero mis palabras no quieren ser lamento, ojalá pudieran ser aliento.... La naturaleza nos ha hecho únicos y diferentes y la diferencia mas importante entre seres humanos, es la de ser hombre o ser mujer. Es la riqueza de nuestras diferencias la que nos permite crear y reproducirnos. La injusticia, la desigualdad entre hombres y mujeres genera violencia, hace derramar mucha sangre, nubla el entendimiento, amarra el sentimiento, amarga el corazón. Mi intención, al abordar la historia de "la mujer esqueleto" es la de contribuir a la búsqueda de relaciones armoniosas entre hombres y mujeres. Convencer, convencerme que una mujer libre, un hombre libre, no significan peligro sino riqueza para nuestra humanidad. Por eso quiero agradecer la confianza de Sergio Valdés, su interés por mi trabajo y decirle una vez mas que lo mío sólo fue tener confianza y dejarse filmar... No necesité saber en qué podría devenir mi propuesta de historia de " mujer esqueleto”. Supe que su visiôn y su trabajo la transformarían, y de eso precisamente se trata este historia: de aceptar finales, de emprender comienzos de intentar crear y creer en posibles transformaciones. Hulmilde pero sincero homenaje a las mujeres vîctimas de la violencia. Compromiso de seguir buscando libertad y justicia. Esperanza, disponibilidad para nuevas colaboraciones artîsticas y humanas. Abrazo inmenso a mi madre, a mis otras madres y padres, hermanas y hermanos, de sangre, de danza, de teatro, de música, de cine, de poesía, de lucha y de esperanzas por una igualitaria Guatebuena. Carmen Samayoa Pamiers – Guatemala Julio 2010

El precio de la libertad (Cine que juega a ser teatro: cuentos para la casa) Comentario de Tania Palencia Prado.

Ni yo estoy para saberlo, ni ustedes para contarme. Pero hoy, en esta noche, les aseguro que vamos a entrar a un mundo oscuro. Es el mundo donde no hay olvido. El del alma salvaje, la que aúlla. ¡Auuuuuuu!. Entre las sombras aparecerá una mujer, una mujer muerta. ¡Auuuuuu! Arropémonos, miremos a todos lados, busquemos nuestro calor. Una mujer muerta aparecerá. Mmmm. ¿Qué sentimos? ¿Por qué nos causa tanto miedo el fantasma de la muerta? Creo que nos han enseñado que las mujeres vivas allí están para domarlas, pero por siglos y siglos nos han metido en las entrañas, y la llevamos ya sin saberlo, la idea de que una mujer muerta tiene un designio y un impacto poderoso, para bien o para mal. La mujer muerta no es chistosa, ni juguetona, ni duendecilla, ni Campanita, ni traviesa: es fatal. Allí está la Llorona, la que mató o le quitaron a sus hijos; la madre arrepentida que grita entre las sombras ¡Ay mis hijos! La Descarnada, otra mala madre que si alguien la mira vagará una eternidad. La Sucia que enloqueció porque no la dejaron casarse debido a que no estaba bautizada. La Tulivieja y la Siguanaba, parranderas y amantes, que salen disfrazadas y bellas en luna llena para asustar a los Don Juanes y a los borrachos, mostrándoles luego su cara de caballo. La Xtabay, la Xkeban, la prostituta, que embruja a los hombres hasta matarlos o enloquecerlos. La Viuda, vengativa que ataca a los solitarios por las noches.

Casi todas las leyendas de mujeres muertas han nacido para domesticarnos. Debemos ser buenas madres, recatadas, obedientes. Son leyendas para enmudecer la voz del alma, para matar la rebeldía. Y son las más conocidas. Pero hoy, señoras y señores, vamos a sentir otro tipo de miedo. De las sombras aparecerá la mujer salvaje. La que no se resigna. La que busca la vida. La que interpela. También hay muchas leyendas de este otro tipo. Aquellas donde la mujer se ve y no la ven. Esta mujer muerta es decidida. Quiere y puede. Y así encontramos: la mujer Río bajo el Río, la Luz del Abismo, La Mujer Grande, La Loba, La Huesera. En húngaro se le llama Ö, Erdöben, Ella la de los Bosques, y Rozsomák, el Tejón Hembra. En navajo es Na’ashjé’ii Asdzáá, La Mujer Araña que teje el destino de los seres humanos y los animales, las plantas y las rocas. En Guatemala se conoce como el Ser de la Niebla, que es la mujer que siempre ha existido. En japonés es Amaterasu Omikami, La Divinidad que trae toda luz y toda conciencia. En el Tíbet se llama Dakini, la fuerza danzante que otorga clarividencia a las mujeres. Es la mujer libre. La que se acepta, la que no domestica su rebeldía ni su autonomía, la que quiere vivir y empuja a la vida. Es la mujer que llevamos adentro.

Hoy Sergio Valdés Pedroni nos regala para siempre a Carmen Samayoa. Y Carmen Samayoa nos regala para siempre sus asombrosos gestos. Los dos nos regalan un cuento. ¡Qué regalo más bello! Llevarnos un cuento a casa para verlo en cine. No sólo lo vamos a oír, no sólo lo vamos a escuchar, y no lo vamos a leer: vamos a meternos adentro de él. Esa es la magia del cine de Sergio Valdés: la historia se nos abre en tiempos, imágenes y sonidos simultáneos y todos con fuerza hacen sonar los huesos de la mujer esqueleto, hasta que no nos quede una gota de miedo; hasta que la querramos besar. Y Carmen es la artista que nos lleva del miedo a la libertad; nos comprueba la belleza de los instintos de las mujeres; Carmen es la mujer danzante que nos da clarividencia acerca de nuestra vitalidad.

El precio de la libertad es un cine-teatro basado en la leyenda inuit llamada La mujer esqueleto. Inuit es el nombre genérico de los esquimales. Yo ni cuento, ni sé: lo único que les digo es que esta noche aparecerá una fantasma. Una muerta que quería la vida y que ningún hombre la salvo.

No creo que sea una leyenda sobre el amor de pareja. Sobre el amor a la vida sí que lo es. Y esta mujer es salvaje, pero no asesina; tiene hambre y come, tiene sed y bebe, tiene carne y coge. Su libertad renace aunque quisieron matarla. La poesía que nace del cuerpo de Carmen y del ensamble de Sergio nos dan una ganancia de aprendizajes: no hay libertad sin erotismo. Entonces, apaguemos las luces que la noche está puesta.

DISTRIBUCION: CONTRAELOLVIDO@YAHOO.CA, (502) 2331-5171, GUATEMALA, C.A.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Sergio y Carmen? Debe ser una fórmula interesante.